domingo, 17 de mayo de 2009

Frente a la crisis energética

Asamblea Socialista se moviliza por otra relación con el mundo

Organización y movilización son dos condiciones necesarias en todo proceso transformador y mucho más cuando éste requiere de la construcción colectiva de una subjetividad política capaz de sustentarlo. Conscientes de este reclamo, cuyo accionar no puede estar supeditado sólo a un país, los integrantes de la Asamblea Socialista de Estudiantes Venezolanos en Chile (ASEVC) llevan a cabo múltiples actividades abocadas a propiciar relaciones sociales emancipadoras.
En un mundo convulsionado por la ambición moderna de poner a su servicio toda forma de vida, se hace imperativo encontrar otra manera de relacionarse. La contaminación y explotación de los recursos naturales es, apenas, una muestra de los problemas que amenazan una existencia en común sobre el planeta, tema extremadamente político si se comprende su implicancia en el hacer cotidiano. Inevitablemente, un pensamiento revolucionario no puede permanecer al margen, mucho menos inmóvil, ante tales cuestionamientos.

Bajo esta perspectiva, el pasado viernes 15 de mayo, se inició el taller Eficiencia energética y construcción de ollas mágicas dirigido a todos los integrantes de la ASEVC, con el apoyo de la Red Ecológica de Chile. Durante la jornada, los asistentes aprendieron a elaborar un recipiente para la cocción de alimentos que permite ahorrar un 60% del gas utilizado domésticamente. Este utensilio cumple las mismas funciones de una olla normal, pero sin necesidad de usar fuego durante todo el proceso, pues su particularidad consiste en conservar y reproducir el calor acumulado gracias a un efecto invernadero.

Aunque a primera vista se puede subestimar el impacto ambiental del uso de esta olla, cabe destacar que su empleo reduciría considerablemente la producción de dióxido de carbono. Por otro lado, es una alternativa económica para hacer frente a los elevados precios del combustible en esta región. Esta invención se fabrica con materiales sumamente sencillos tales como: anime, cartón, papel aluminio, entre otros.

Esta iniciativa se realizó con el propósito de poder socializar el conocimiento con distintas comunidades chilenas, teniendo en cuenta los niveles de contaminación existentes en esta parte del continente. Como una primera experiencia, quienes participaron en el taller viajarán, en los próximos días, a la localidad de Cañete, comunidad Mapuche ubicada en los alrededores del lago Lleu-Lleu. Allí se elaborarán, aproximadamente, 20 ollas mágicas que serán donadas a esta comunidad, así como se conversará sobre los beneficios y su pertinencia respecto a la crisis energética mundial.
Tal y como lo decía el cantor del pueblo venezolano, Alí Primera, “la palabra sin los pasos es una palabra muerta”. Cada actividad es un paso más hacia la consolidación del proyecto revolucionario latinoamericano, cuyo horizonte de sentido es la subversión de un pensamiento elitista y calculador por uno sensible y liberador.
Elaborado por: Nairbis Sibrian

sábado, 16 de mayo de 2009

"Los Doctores de la JUNIVERSIDA". Texto de mucho desagrado para quienes no quieren cambio reales.

Eran tiempos de universidad, o mejor dicho de formación académica, intelectual y humana, cuestionando las actitudes de quienes encierran y bordean el exclusivo circulo de los “intelectualosos” que leen con la intención firme de diferenciarse de aquello amorfo llamado masa, donde la categoría pueblo queda execrada del vocabulario cotidiano, y en ultima instancia se utiliza, para hablar de algo que “nos interpela desde lo masivo”, diría en este caso el filosofo Barbero. Y es que el mismo Rama, en su texto “La Ciudad Letrada”, nos expone y nos explica, cómo la enfermedad de la letra, se adueña de quienes consideran que son los únicos amos y constructores de la llamada civilización. Para ellos la modernidad y el prestigio se encuentra, no en las letras, sino en la soberbia y la arrogancia que se expresa en el desprecio a quienes ellos consideran “analfabetos”, alejados del cenáculo de los que leían los textos elaborados por la modernidad Europea.

El mismo Simón Rodríguez, criticó fuertemente, en la primera mitad del siglo XIX, a quienes viajaban a Europa y regresaban asumiéndose como parte de una “estirpe”, que se alejaba de la idiosincrasia americana. Pero las advertencias elevadas desde entonces fueron a parar a oídos sordos, reforzándose por el contrario la concepción dominante de quienes tenían dominio de las letras.

Y es que en la actualidad nos encontramos de nuevo en un proceso de formación, que en realidad nunca acaba, en el que sería pertinente preguntarnos para qué o para quién, por qué y con que fin nos formamos, puesto que en definitiva debiéramos deslastrarnos de la concepción ilustrada que durante siglos ha tenido la universidad. Recuerdo que en una de esas etapas de conflicto mental (de-formativa), me cayó en las manos un articulo que escribió, fusiló, cortó y pegó o simplemente creó aquel compañero de textos y trabajo, llamado Daniel Moreno, quien me aseguró esa era su concepción de lo que entendía por Universidad. Cuestión que a mi criterio está cargada de un fuerte valor sentimental y de un alto compromiso con quienes durante años compartieron su entorno. Quisiera compartir este texto con ustedes, ya no como crítica a otros, sino con el fin de que seamos nosotros quienes nos veamos en las líneas que se convierten en espejo de una realidad que debemos mantener al margen. Bella cara cundida de pueblo, pero no holgazana, no ociosa, ni mucho menos pasiva, internalizando que formamos parte de la construcción colectiva (no individual) y que el disfrute, lectura y análisis de grandes textos deben contener alguna viabilidad práctica que contribuya a cambiar radicalmente las relaciones sociales de dominación que aun se mantienen en nuestro país. Por ello, diría Juan Bimba:


No jilé compaí, cuando andaba puya, en mi pueblo bonitico,
Soñaba con vení pá la kapital pá sel dotor de la JUNIVERSIDAD pa ayuda mis paisanos,
Cuanto chillé como sute chiquito, por está lejos de mí jente, de mis paramos y mis frailejones,
Pu qué to los diaz me pirdia entre carros metros y cornetas,
Harta jente por toitos laós,
Chinos groseros y mal hablaó por donde quiera los vía,
Unaz callez largas y casa altototas que yo ni sabia ni por donde intrar,
Pero lligué a la JUNIVERSIDAD compa a incontrar los inteleituales que si me iban a enseñá,
Pá algun día dejá de se un don naiden y ayuda mi jente a se educaó como en la kapital,
Cominze a ver mancebos de toitos los otros estaos, la mayoria tan di pueblo como lo soi yo,
Aprendí a querelos pu que se lo han ganaó, unos mas qui otros pero igual si dan,
Pur il contrario los inteleituales cuando saludaba esos jipatos culiapretao no voltean ni a mira,
Ellos se sienten importantes por i que saben mucho aunque no les silve pa ná,
Ni al primer jodío los he mirao ayudando, mas bien les dan asco y le pasan a un laó a uno,
Pu que mi mama vieja sin pode estudia me enseño a se jente y me inseño a amar,
Amar a mi jente y amar a mis montañas amar a mi vida y ayudá a los dema,
Despue qui vi esto y pa no abandona aguante callao pa pode acaba,
Esta payasá de queré se educao al lao de jente que yo tengo que educá,
Hoy a dios padre doi gracia pol podé aguanta hoy ya tirmine,
Aunque no aprendí mucho de eso de inteleitual,
Me alegro qui conocí jente guena, mis compañeroz di clase con los qui voi a contá,
Pá contrui una patria grande de iguales y justos ante la humanidá,
En dondi los inteleituales de la JUNIVERSIDAD de seguro no quieren ni entrá,
Por que lis daría salpullio el estar con el pueblo y aprende a amar,
No sere dotor, ya no me interesa, sigo siendo pueblo,
Por qui esos dotores disque saben mucho y no saben ná,
Mas sabe mi mama vieja que apunta e ternura me dio,
Lo qui a esta jente naiden les dará,
Y de virdad disculpen si comito errores,
Igualito ustedes me van a despreciá.
JUAN BIMBA.
Elaborado por: Carlos Rivas.

Lo formal y lo correcto. Karlita y sus batallas contra la gramática.

Consideramos pertinente agradecer a todas las personas que nos han brindado su apoyo, sus comentarios y sus particulares apreciaciones, acerca de esta intención de dar vida a un espacio que nos permita revisitar esos escenarios donde la duda antecede a la certeza y el error nos provoca cierto estupor. Todos aquellos que estamos envilecidos por la indomable belleza de la gramática, siempre apostamos por la búsqueda de una posible explicación para cada caso, para cada respuesta que salta sin el convincente y respectivo análisis. Cualquier texto[1], por extraordinario que sea su contenido, se verá empañado cuando los más elementales rigores de nuestra lengua hayan sido vilipendiados. No se trata, como erróneamente pudiera pensarse, de una iracunda defensa de la llamada lengua culta o de la insostenible alegoría por cierto puritanismo a la hora de desenfundar las palabras. Nuestra limitada pretensión se circunscribe a esos ejercicios cotidianos a los que todos estamos expuestos. Esa es la primigenia voluntad sobre la cual reposarán estas líneas.

Lo formal y lo correcto.

En disímiles ocasiones se confunde lo formal con lo correcto. Esto casi siempre sucede porque suele pensarse que la posible formalidad de un texto, lo alejará de cualquier improperio agramatical. Por esplendoroso que parezca el uso de determinadas formas, no siempre se está exento de cometer algunas atrocidades que involucran, entre otros escenarios, lo morfológico, lo sintáctico y, como es natural, lo semántico-conceptual. Veamos algunos ejemplos para tener una mayor claridad sobre lo que enunciamos:
En esta exhaustiva investigación, hemos trabajado, los doctores Umile Aldana, Felipe Escalante, Carlos Bernal y mi persona.
Doy certeza de que todas las personas involucradas en el accidente salieron ilícitas, aunque habemos algunos con ciertos hematomas.
Nadie puede negarlo: ahora es más fácil accesar a Internet.
Creo que a grosso modo esta es la síntesis que puedo mostrar.
Vas, hablas con Eleany, la joven de la indescifrable sonrisa, y aperturas la cuenta.
Leí, en la prensa, que habían muchos árboles caídos.
En relación a este informe, todo parece perfecto.

Cada una de estas sencillas oraciones, contiene algunas de las más frecuentes incongruencias utilizadas, ya sea en el escenario de la escritura o de la oralidad. Más allá de sopesar si incurrimos en estas fallas, es necesario advertir que las mismas son una suerte de primer eslabón para la incursión en los resbaladizos estamentos de las anomalías gramaticales. El uso de estas formas terminan fortaleciendo no sólo un nefasto circunloquio de incoherencias sino que también han venido a instaurase como correctas, o al menos así lo consideran quienes usan a mansalva tales improperios. Es frecuente leerlas y sobre todo escucharlas en distintos ámbitos. Por lo general son estos espacios en donde adquieren cierta validez. Como es lógico, resulta imposible pensar que elaboremos un muestrario más amplio que nos permita revisar las tantas desviaciones escritas o escuchadas a diario. Esta lacónica lista sólo pretende ver el posible error en el que podemos incurrir. En la lista anterior podemos observar, principalmente, el indebido uso de:
“mi persona” (atrocidad muy frecuente en disímiles ocasiones)

En este caso, lo correcto sería simplemente escribir o decir: “los doctores y yo”. Nada más. No hay que complicarse tanto, pues la utilización de “mi persona” conduce a una innecesaria redundancia. Por amor a Cristo, no usen, no utilicen, no escriban, no digan “mi persona”. De igual manera, aunque parezca un chiste de mal gusto la sustitución de “ilícitos” por “ilesos”, da cuenta de un desafinado oído que pretende suplantar un campo semántico por otro. Incurriendo en la ruptura del posible entendimiento. Eso sucede cuando, si saber qué significa una palabra, pretendemos utilizarla para que le dé brillo a nuestros textos. Un brillo que termina siendo una nefasta sombra, pues debemos tener cuidado y siempre, no duden de ello, será más confiable la opción de utilizar las palabras que conocemos a cabalidad. “Accesar y aperturar” son sustantivos que han desembocado en injustificadas formas verbales. Es frecuente que ocupen el lugar de las gramaticalmente correctas, “acceder” y “abrir”. De la misma familia podemos leer o escuchar: “agendar”, y otra aún más escabrosa: “adecentar”.

Como podrán notar, la lista es infinita y por esa razón es prácticamente imposible auscultar cada caso. De nuestras oraciones también ha faltado la explicación para el uso indebido de “habemos”, el plural de “habían”, y los ejemplos donde se usa, de forma equívoca, una preposición por otra. Sobre ellas volveremos en el próximo número. De igual forma nos queda pendiente la interrogante planteada, por Karlita, mi sobrina, respecto a si es correcto atribuir un femenino al sustantivo “chofer”. Pero el tiempo medido en palabras siempre resulta una indescifrable ecuación de inescrutables caminos. Así que, a trabajar para resolver esos asuntos lo más pronto posible. Esos asuntos que dan cuenta del fascinante mundo de juntar, con cierta coherencia, algunas palabras.


¡HASTA LA PRÓXIMA!


[1] Cuando hacemos mención de la tipología “Texto”, hacemos referencia principalmente a la realización escrituraria de la lengua. Estaremos, en consecuencia, dando cuenta de prerrogativas relacionadas con el ejercicio de la escritura. Cuando corresponda al habla, es decir, a la oralidad, esto será señalado para evitar caer en innecesarias confusiones.

jueves, 14 de mayo de 2009

Para Umile...


La gente dice
que ya no soy
el mismo
que tengo la mirada
extraviada
y las solapas
llenas de falsas
corazonadas
que no frecuento los mismos
parques
que mis amigos
ahora
se emborrachan sin mí
que ya no armo berrinches
en la madrugada
ni le miento la madre
a los burócratas
que algunos aguaceros
me sueñan despierto
que ya no me rasgo
las vestiduras
que tengo la piel verde
que me florecen gusanos
en las orejas
que huelo a hierba mojada
que ya no me burlo
de mis antepasados
que después
de los balazos
vinoel silencio.
Escrito por: Isaias Cañizales
Imagen: Luis F. Aldana. "desde el balcon de la casa de Eri...", Santiago, 2008.

martes, 12 de mayo de 2009

Entre Movimientos Sociales y luchas por la Emancipación


Reclamaban la libertad de los esclavos y la supresión o disminución de impuestos. Pero fueron dominados en seguida y muertos muchos a la manera de la época: unos, degollados, "sin más proceso que el de la voz"; otros, ejecutados "a golpe de pistola"; otros "a golpe de cuchillo". El cabecilla José Leonardo Chirino, zambo libre, llevado a Caracas, fue condenado: "a muerte de horca que se ejecutará en la plaza principal de esta capital adonde será arrastrado desde la Cárcel Real, y verificada su muerte, se le cortará la cabeza y las manos y se pondrá aquella en una jaula de fierro sobre un palo de veinte pies de largo en el camino que sale de esta misma ciudad para Coro y para los Valles de Aragua, y las manos serán remitidas a esa misma ciudad de Coro para que una de ellas se clave en un palo de la propia altura y se fixe en la inmediación de la aduana llamada de Caujarao, camino de Curimagua, y la otra en los propios términos en la altura de la sierra......" (Historia Constitucional de Venezuela, José Gil Fortoul)

Así es descrita en uno de los textos, que el positivismo oficial, otorgó, en recopilación de documentos llenos de polvo depositados en los archivos de la oficialidad, la heroica contienda encabezada por José Leonardo Chirino, hombre de color que habitaba en lo que actualmente conocemos como el estado Falcón. Y es que entorno a la rebelión de este personaje, verdadero representante del descontento social, que se desarrollaba en el seno de la crisis de la sociedad colonial, se ha tendido a opacar los planteamientos elevados de quienes sufrían el látigo de la “godarria” criolla. Con cobros exuberantes de impuestos, maltratos y apropiamiento de la fuerza de trabajo de los hombres y mujeres.

Algunos historiadores “flamantes”, pertenecientes a la Academia Nacional de la Historia, y otros que se suman a la zalamería de la exaltación a la brillantez criolla, reniegan de aceptar que este acontecimiento forma parte del movimiento preindependentista venezolano, por el contrario lo califican de simple rebelión. Algunos arguyen y fundamentan, que este levantamiento, no tenía un proyecto elaborado para la formación de una República independiente al mejor estilo de la formada posterior a la Revolución Francesa, sin embargo, podemos observar que las exigencias elevadas por los sublevados de Coro de 1795, clamaban por las mismas razones por las cuales en 1811, los “grandes cacaos” de Caracas firmaron la independencia absoluta del imperio Español. Aplicación de la “ley Francesa”, fundación de la República de la Libertad y de la igualdad, y eliminación definitiva de los tributos al REY.

La eliminación de los tributos y de las alcabalas, debido a los abusos constantes, por parte del recaudador Iturbe, no fue el único detonante de la revuelta. Ya Chirino, en sus contantes viajes al caribe, específicamente a las islas de Curazao y Haití, escuchaba las ideas que venían del otro lado del charco, con relación a la “Revolución Francesa”, no obstante esta influencia, la rebelión se lleva a cabo por acontecimientos in situ, llevando a cabo actos despóticos constantes a sus compañeros de color, mestizos e indios, por peninsulares y criollos, dueños absolutos del poder político. “Eliminación de la aristocracia blanca”, racista y ultra conservadora era uno de sus petitorios, pero sin duda alguna, el derecho de declarar la abolición de la esclavitud, se convierte en uno de los elementos más revolucionarios para el momento. Cuestión que fue a parar a oídos sordos de quienes lucharían posteriormente por la independencia de Venezuela y formarían parte de la denominada oligarquía nacional; y es que la abolición de la esclavitud en Venezuela se realizaría formalmente 61 años después, a más de medio siglo desde que se proclamó en las serranías falconianas, bajo el gobierno de José Gregorio Monagas en 1854.


Lo cierto del caso es, que esta contienda por la dignidad, por el respeto y por la abolición de los vejámenes, forma parte de la historia oculta de nuestra nación, que la historiografía tradicional ha ocultado con la producción de innumerables tomos que no hacen sino contar la historia de las elites y de los intelectuales, que construyeron la nación a su imagen y semejanza, relegando al olvido propuestas reivindicatorias como la de José Leonardo Chirino. No hijo de la Ilustración, pero si militante de la Libertad. De manera que la cuestión social en Venezuela tiene su peso y participación, pero hay quienes detrás de la academia resaltan los acontecimientos heroicos que condujeron a la constitución de los poderes dominantes del país. Leer la historia con otros ojos no es fácil, sería un mejor ejercicio (re)escribirla.


Elaborado por: Carlos Rivas

lunes, 11 de mayo de 2009

Para mi buen amigo Carlos Larangeiras, curioso espectador del fantástico mundo de la gramática castellana.


Acerca de las terminaciones en masculino y femenino.

Una sabrosa tarde de otoño santiaguero[1], nos encontrábamos un grupo de amigos conversando acerca del muy entretenido rigor que da cuenta de determinadas particularidades de nuestra lengua. Para ser más preciso: despertó en nosotros gran curiosidad el hecho de que, ahora con la repentina igualdad de géneros, a la hora de asignar cada terminación a las profesiones, pues siempre suele generarse cierta confusión. El aspecto puntual que nos ocupaba, se centraba en el hecho de si se debe considerar correcto[2] decir o escribir: la médica, la ingeniera, la jueza, la presidenta…
Sin duda alguna que muchas de estas terminaciones, suenan un tanto extrañas, pero son las que corresponden para cada caso y no sólo se usan porque tal situación sea una moda o una simple búsqueda de igualdad de géneros, sino porque esto siempre debió ser así. Veamos por qué:
En ningún momento dudamos de que la persona encargada de cuidar a otra que esté en mal estado de salud, sea el enfermero o la enfermera; quien dicta clases sea, entonces, el maestro o la maestra. De igual forma podemos distinguir entre el abogado y la abogada, a la hora de hacer coincidir en género, número y persona tanto al artículo como el sustantivo, regla básica y elemental que nos permitirá entendernos sin ningún tipo de imponderables. Sería bastante ambigua la información contenida en la siguiente oración: “abogado, le informo, que le faltan tres meses para que dé a luz a su hijo”. En este caso nos referimos a una madre que ejerce la abogacía, o al menos se tituló en esa profesión. Esto podría llevarnos a la primera conclusión: Todos sospechamos que mayoritariamente las finalizaciones en “o” y “a” son las desinencias predilectas de nuestra lengua. Eso, en parte, es cierto aunque nunca debemos perder de vista que el lenguaje es una infinita sucesión de fenómenos y por tal razón no existen reglas completamente rígidas. Don Andrés Bello lo puntualizó de forma muy precisa en el prólogo a su Gramática al señalar que: “en disímiles casos las excepciones se anteponen a la regla”. Para ilustrar estas sabias palabras y matar pasiones injustificadas, recordemos que hay formas neutras que bien pueden funcionar con artículos masculinos o femeninos independientemente de la terminación:
La joven/ El joven
La camarada/ El camarada
La pana/ El pana
La adolescente/ El adolescente

Pero volviendo a lo que nos ocupa, es nuestro interés aclarar que las variaciones entre masculino y femenino, para formar la correspondencia artículo (s) + sustantivo (s), estará supeditada, a que tal relación no genere ningún tipo de ambigüedad:
La ingeniera dijo sentirse mal, luego del examen de cuello uterino.
La jueza resbaló y su vestido quedó manchado.
La presidenta decidió no formar parte del grupo de damas salesianas.
Las abogadas se apoderaron del campeonato femenino de baloncesto.

Estas formas son gramaticalmente correctas no sólo porque ya aparezcan registradas en el DRAE, sino también porque dan sentido morfo-semántico al resto de la oración. De igual forma, es importante recordar que, médico(ca); presidente(a); abogado(a); tienen un mismo origen: el latín, lengua donde es vital determinar con precisión, las variantes de género, número y persona. Precisamente algo que hemos tratado de hacer en esta sucinta mirada al fascinante mundo de la gramática. Universo mágico y hermoso que tanto entusiasma a nuestro curioso amigo Carlos.

En un próximo texto revisaremos tres aspectos de mucho interés:
¿Qué es lo correcto en nuestra lengua?
¿Qué es lo formal?
Y, a sugerencia de mi sobrinita Karlita, auscultaremos si es válido decir o escribir “las choferas”.



Hasta la próxima…


[1] Suelo guiarme por el natural esplendor de las miradas ajenas y sé que ese día estaban, llenando al mundo de extraordinarias sonrisas, la socióloga Emily González, la politóloga Eleany Perera, y yo, que me dedico a las letras y apenas si sonrío. Ah, también estaba el pana Larangeiras. Aclaro que ignoro cómo le va a él con eso de las sonrisas. De esas no me ocupo.

[2] Sobre lo correcto en nuestra lengua, discerniremos en un próximo artículo.


Elaborado por: Isaías Cañizález Ángel
Imagen: Jennifer Barwell, Australia, 1955, Punta seca con tinta negra y tonos plateados sobre metal.

domingo, 10 de mayo de 2009

Muestra Fotográfica

Los espacios abiertos de las instalaciones de la Escuela Latinoamericana de Postgrado y Políticas Públicas (ELaP) de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales (U-ArCiS), permitirán que se produzcan sensibles experiencias al convertirse en el escenario en el cual se inaugurará este Lunes 11 de mayo a las 3:00 p.m., una muestra fotográfica con motivo de la celebración del día de la Afrovenezolaneidad promovido por la Asamblea Socialista de Estudiantes Venezolanos en Chile.

La muestra está titulada "Afrovenezolanos: ancestralidad, dignidad y resistencia" y permanecerá abierta al público en general hasta el viernes 15 de mayo.

La dirección es Huerfanos 1721, Santiago Centro, Chile.
La entrada es totalmente gratuita.